Durante 28 años, el economista Richard Jolly ha laborado para la Organización de Naciones Unidas. En 1990, él y su homólogo, Amartya Sen, colaboraron con la idea del economista pakistaní, Mahbub ul Haq, de crear el Índice de Desarrollo Humano (IDH).
El IDH es una medición que trasciende los cálculos basados en el ingreso de los países (PIB) e incluye indicadores como la esperanza de vida y la educación. Su objetivo es determinar el bienestar que cada uno de los 182 paises analizados proporciona a sus habitantes.
Desde entonces , cada año el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo elabora el Índice. La Nación, conversó el jueves pasado con Jolly sobre ese tema y el modelo de desarrollo de Costa Rica.
¿El IDH, realmente cambió la concepción de desarrollo?
Creo que por varias razones hay áreas en las cuales la gente cambió su forma de ver el desarrollo. Una de ellas es que el consumismo ha crecido y muchos tienen dudas de si eso incrementa el bienestar. Por ejemplo, en EE.UU. todos los años se efectúan encuestas para conocer qué tan felices son sus habitantes y resulta que el punto más alto logrado fue en 1950, cuando el ingreso per cápita era la mitad de lo que es hoy. En Europa el punto cumbre de felicidad fue en los 70 y en muchos de los países en vías de desarrollo la felicidad aumenta con el PIB hasta los $10.000 per cápita. Esto nos lleva cuestionar: ¿Si consumir no nos hace felices, entonces qué es? Eso me confirma que el IDH contribuye a cambiar la forma de medir el desarrollo.
De hecho, Costa Rica es el país más feliz del mundo, según la organización británica The New Economics Foundation.
Sí, claro, lo sé. A lo mejor lo explica el hecho de que a pesar de que la humanidad ha enfrentado corrientes económicas muy fuertes, como la de la orientación hacia el libre mercado que impulsaron en los 80 y 90 Ronald Reagan (ex presidente de EE.UU.) y Margaret Thatcher (ex Primer Ministra de Reino Unido), Costa Rica no cayó ni en ese ni en el otro extremo. El país tiene buenos servicios públicos de salud y de educación que son un buen ejemplo de que no todo debe ser privatizado en una nación.
¿Es por eso que el IDH da relevancia a la esperanza de vida y educación de los países?
La esperanza de vida es un indicador fundamental de desarrollo. No es lo mismo vivir 40 o 60 años que 70 o más. La educación es relevante, pero lo es más el conocimiento y cómo se aplica. Finalmente, el PIB importa como componente de riqueza, pero en función de la paridad del poder adquisitivo.
¿Qué piensa del modelo de desarrollo de Costa Rica?
¡Me encanta! (ríe).
¿Por qué le encanta?
Es la tercera vez que vengo aquí, pero conozco de este país desde hace muchísimos años. Por supuesto porque es la nación sin ejército y eso es impresionante. Mucha gente en Europa no lo sabe o lo cree imposible. Así que es maravilloso venir a un país que prueba lo imposible. La semana pasada revisé estadísticas de salud y educación. La inversión en ambos rubros representa el 10% del PIB y resulta que es casi la misma cantidad que destinan Panamá y Nicaragua para educación, salud y para el ejército. También tienen propuestas ambientalistas muy interesantes.
Pero, seguimos en la lista de países en vías de desarrollo. ¿Qué se necesita para ser una nación desarrollada?
No creo que yo pueda decirle al país en qué necesita mejorar. Ustedes tienen una democracia con verdadera participación. Los procesos de desarrollo del país deben reflejar los deseos de la gente. Creo que el desarrollo futuro debe ser determinado por los ciudadanos más que por los presidentes.